Los soldados del nuevo equipo intentaban humillarme, pero no reaccionaba: no sabían que no estaba en su equipo para demostrar nada, sino que tenía un objetivo específico, y era…

😦 Los soldados del nuevo equipo intentaban humillarme, pero no reaccionaba: no sabían que no estaba en su equipo para demostrar nada, sino que tenía un objetivo específico, y era…

Cuando llegué a este nuevo equipo, todos los soldados intentaban rebajarme y mostrar que eran superiores a mí. Incluso el comandante me hablaba con un tono poco amigable.

Era un hombre muy severo, y su opinión valía más que todo. La primera vez que me vio, me preguntó: «¿Estás segura de que estás en el lugar correcto, sargento?»

«Sí, comandante.» Mi respuesta fue breve, fría y sin emoción.

Siempre seguía todas las órdenes sin ser nunca la última, pero eso no cambiaba nada. Los soldados seguían aprovechando cada oportunidad para humillarme.

Un día, el comandante revisó mi expediente, esperando encontrar una simple ficha militar. No sabía que todo había sido censurado, excepto por una línea: «Historial operativo clasificado bajo programa de acceso especial.»

En realidad, no estaba en su equipo para demostrar nada. Tenía un objetivo específico, y era…

La historia completa está en el artículo en el primer comentario 👇👇👇.

Los soldados del nuevo equipo intentaban humillarme, pero no reaccionaba: no sabían que no estaba en su equipo para demostrar nada, sino que tenía un objetivo específico, y era...

En realidad, estaba allí para rastrear al traidor que había vendido a mi equipo anterior.

No era simplemente una misión, era mi venganza, pero también una justicia que debía hacer.

Cuando llegué a este nuevo equipo, supe que debía fundirme en las sombras.

Los soldados del nuevo equipo intentaban humillarme, pero no reaccionaba: no sabían que no estaba en su equipo para demostrar nada, sino que tenía un objetivo específico, y era...

No debían saber quién era ni por qué estaba allí.

Las humillaciones y las burlas de los soldados no me afectaban.

No tenía tiempo para concentrarme en sus ataques, porque tenía otro propósito.

Los soldados del nuevo equipo intentaban humillarme, pero no reaccionaba: no sabían que no estaba en su equipo para demostrar nada, sino que tenía un objetivo específico, y era...

Un día, finalmente encontré al traidor y lo confronté.

Cumplí mi misión rápidamente, sin dejar espacio para el error.

En ese momento, los soldados entendieron que no estaba allí por ellos, sino por mi propia justicia.

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