😦 Un chico pobre había prometido una vez: «Cuando sea rico, me casaré contigo» a la niña negra que lo alimentaba… años después, volvió a su escuela, y resultó que la niña…
Marina tenía solo 9 años y venía de una familia pobre. Estudiaba en una escuela primaria y, un día, notó a un niño al otro lado de la cerca. Parecía hambriento, así que decidió darle su almuerzo.
Día tras día, durante seis meses, le ofrecía su almuerzo sin pedir nada a cambio. Un día, el niño le dijo que tenía que irse, pero hizo una promesa: «Cuando sea rico, me casaré contigo.»
Al escuchar eso, Marina se rió y ató la mitad de su cinta en la muñeca del niño. Fue la última vez que lo vio.
Veinte años después, el niño se había convertido en un empresario muy rico, pero todavía guardaba en un cajón el único recuerdo de Marina: la cinta roja.
Cada mañana, al despertarse, se preguntaba: «¿Dónde estará ahora?»
Durante los últimos cinco años, había contratado a tres detectives privados y gastado mucho dinero para encontrarla, pero en vano. El nombre Marina era muy común, y su familia había desaparecido después de 2008 sin dejar dirección.
Un día, decidió regresar a la escuela primaria de Marina… y resultó que la niña…
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Un día, decidió regresar a la escuela primaria de Marina y resultó que la niña se llamaba Mariana.
En realidad, se había equivocado sobre su nombre todos esos años, y por eso nunca logró encontrarla.
Allí, finalmente conoció a Mariana, que se había convertido en maestra.
Mariana lloró al ver la cinta roja que él había guardado todos esos años.
Hablaron sobre sus vidas, sus dificultades y sus recuerdos.
Sacó de su bolsillo una cinta roja nueva y dijo: «Hice una promesa hace mucho tiempo… y nunca la olvidé.»
Le pidió matrimonio a Mariana, y la cinta roja se convirtió en el símbolo de su promesa cumplida.

