😦 «Tu lugar está en la cocina», dijo Cole antes del combate con la nueva alumna: pero lo que ocurrió después dejó a todos los luchadores sin palabras.
Cole era uno de los entrenadores más fuertes del gimnasio y siempre le había gustado presumir de su fuerza. De vez en cuando, organizaba pequeños combates entre sus alumnos y el ganador tenía derecho a enfrentarse a él.
Alice era nueva entre sus alumnos, pero desde su llegada fue tratada como una luchadora débil simplemente porque era una mujer.
Un día, quiso enfrentarse a Cole. Él la miró con una sonrisa burlona antes de decir:
— ¿De verdad piensas luchar contra mí?
Su risa recorrió todo el gimnasio e interrumpió todas las conversaciones. Aun así, Alice no retrocedió.
Cole era visiblemente más alto y más imponente, y todos los entrenadores vieron que Alice no tenía ninguna posibilidad de ganar el combate.
Alice avanzó tranquilamente hacia el centro del tatami bajo la mirada de todos. Cole levantó los brazos riéndose de nuevo, seguro de que ganaría fácilmente.
— Tu lugar está en la cocina, no aquí —dijo con una sonrisa arrogante.
La señal sonó y el combate comenzó. Pero lo que ocurrió después dejó a todos los luchadores sin palabras.
La continuación de mi historia está en el artículo del primer comentario 👇👇👇.
La señal sonó y Alice avanzó rápidamente hacia Cole.
Él intentó intimidarla, pero ella mantuvo la calma.
En los primeros segundos, esquivó sus ataques y encontró el momento perfecto para contraatacar.
Cole se sorprendió cuando Alice utilizó su técnica y lo derribó al suelo.
Todo el gimnasio observó la escena con asombro.
Los luchadores comprendieron que habían subestimado a la nueva alumna.
Alice continuó el combate con dominio y finalmente consiguió la victoria.
Cole reconoció su derrota y presentó sus disculpas delante de todos.
Los entrenadores aplaudieron a Alice y celebraron su valentía.
Después de ese día, nadie volvió a dudar de sus capacidades.

